ARGENTINA| Es momento de ocupar las calles

far

Posición FAR – Septiembre 2019

En una foto de la Argentina hoy, no podría faltar el aumento de la pobreza e indigencia, los despidos masivos así como suspensiones, la creciente precarización laboral, la imposibilidad de acceder a servicios básicos de gran parte de la población, el aumento descomunal del costo de vida y la abrumadora pérdida de poder adquisitivo de trabajadores activos y pasivos. El daño social producido por Macri aún resulta incalculable.

Pero tampoco podría faltar en esa foto la represión abierta, que aparece cada vez de forma más frecuente, como respuesta del gobierno nacional y los gobiernos provinciales a las medidas de lucha en la calle. Los docentes y estatales de Chubut, en su heroico reclamo por cobrar sus sueldos adeudados cortando rutas en lo más crudo del invierno patagónico, se destacan por haber sido brutalmente reprimidos por una patota que actuó en connivencia con las fuerzas represivas del Estado. Más recientemente en el paro de Luz y Fuerza, en la Ciudad de Córdoba, contra el intento de privatización de la EPEC (Empresa de Energía Eléctrica de Córdoba), los trabajadores fueron reprimidos y algunos de ellos detenidos, entre los que se encontraba Héctor Tosco, hijo del histórico referente clasista Agustín Tosco. También los sectores piqueteros que, con un importante acampe reclamaron la Ley de Emergencia Alimentaria, fueron brutalmente reprimidos en la 9 de Julio dando como resultado varios compañeras/os heridos y detenidos.

Toda esta situación se da en un contexto donde, tras las PASO, tanto el gobierno nacional como el candidato más votado, Alberto Fernández del Frente de Todos, acuerdan en que lo más importante es mantener la gobernabilidad y evitar a cualquier costo un desborde social. Los argumentos, más que la situación concreta de la gente, son los mercados y los organismos internacionales que piden señales de estabilidad y continuidad. Sin duda estas señales están siendo dadas desde ambos sectores con los llamados a la desmovilización y la resignación, propias de la dinámica de la democracia representativa. Entre tanto, la burocracia sindical (desde Daer hasta Yasky) no se queda atrás, postergando cualquier medida de lucha, ni que hablar del llamamiento a un paro general, que se viene reclamando desde diversos sectores, pero que parece que no llegará.

En el caso puntual de la fórmula Fernández-Fernández, podemos ver ya claras señales de una agenda neoliberal, en continuidad con el gobierno vigente, y los proyectos que se trazan desde los imperialismos a escala regional. Esto se evidencia por algunas de las figuras que integrarán su futuro gobierno, como Guillermo Nielsen o el pedido de un plan económico para después del 10 de diciembre a un liberal de pura cepa como Melconian. En esa misma línea se sigue sosteniendo el modelo Vaca Muerta como apuesta de recuperación económica, con las consecuencias ambientales y sociales que conlleva, y el ensayo de reforma laboral encubierta contra los trabajadores petroleros. También debemos agregar la reciente conferencia de Fernández -flanqueado por colaboracionistas de la talla de Daer, Massa y Manzur- llamando a un pacto social para frenar cualquier desborde clasista. Lo que nos trae reminiscencias de la década kirchnerista, donde se institucionalizaron numerosas organizaciones populares, desmovilizándose grandes sectores de la población. Advirtiendo la posibilidad de que se configure un escenario, el próximo año, donde grandes sectores posterguen sus propios intereses en pos de la “fe” en la institucionalidad burguesa, de nuestra parte surgirá como principal tarea sostener la acción directa como método de lucha de nuestra clase para defender las conquistas ganadas, en perspectiva de construcción de poder popular.

Hoy en día, pese a la reticencia de lucha de las cúpulas sindicales, sí se pudieron observar expresiones de resistencia significativas como el Paro Nacional de ATE del 10 de Septiembre y la respuesta necesaria de los sindicatos, especialmente los docentes, tras la represión en la provincia de Chubut (que aún hoy sostienen la huelga desconfiando de las promesas de pago que no se materializan). Sumado a lo anterior, fue más que evidente cómo la sanción de la Ley de Emergencia Alimentaria, que contó con el apoyo de la Iglesia y ciertos partidos políticos (más preocupados por la pacificación social que por las reivindicaciones populares), se consiguió fruto de movilizaciones y acampes masivos, lo que dejo en evidencia la dimensión de las organizaciones sociales que nuclean a los sectores excluidos por este sistema. Asimismo es importante prestar atención y seguir aportando a procesos de organizativos de base con independencia de clase, como es el caso de sectores claves como el de repartidores vía apps que vienen combatiendo la precarización y que a nivel local avanza con firmeza.

Debemos mencionar especialmente, en términos de reacción defensiva de los de abajo la pueblada que se desató en Chubut en repudio al fallecimiento de dos compañeras docentes María Cristina Aguilar y Jorgelina Ruiz Díaz cuando retornaban de una jornada de lucha. La resistencia gestada en esa provincia marca un camino para los y las de abajo, donde el enfrentamiento es directo y el poder dominante muestra su cara, y donde la lucha popular no da el brazo a torcer, fortaleciendo la articulación por abajo desde la solidaridad de clase, y donde los sindicatos y las organizaciones ponen los intereses de clase por delante expresándolos con la acción directa popular.

Afirmamos en este contexto la importancia de construir organización y luchar a partir de nuestras propias organizaciones, con el eje puesto en nuestras necesidades de clase, sin postergarnos a los intereses de los partidos, los candidatos, las burocracias, o incluso el mismo calendario electoral. Las conquistas de las/os oprimidas/os siempre fueron fruto de sus propias fuerzas, y en este momento no podemos más que poner en primer lugar nuestros intereses, con la independencia de clase como bandera. Es menester sumar fuerzas a la organización cotidiana del pueblo, aportando a la lucha clasista, desbordando y trascendiendo los planteos desmovilizantes, que cuidan a las instituciones de la burguesía, mientras los y las de abajo sufrimos el hambre y la austeridad. Ante este panorama reconocemos surgen algunas preguntas: ¿Debemos poner freno al ajustazo empobrecedor del vaciamiento Macrista, mientras prepara las valijas para irse? Claro que si! ¿Debemos ir a los tiempos de la politiquería y el juego electoral? Nunca!

Es momento de ocupar las calles!!

Paro General Ya! A octubre no llegamos!!

Arriba los/as que luchan!

Deixe um comentário

Preencha os seus dados abaixo ou clique em um ícone para log in:

Logo do WordPress.com

Você está comentando utilizando sua conta WordPress.com. Sair /  Alterar )

Imagem do Twitter

Você está comentando utilizando sua conta Twitter. Sair /  Alterar )

Foto do Facebook

Você está comentando utilizando sua conta Facebook. Sair /  Alterar )

Conectando a %s